Hay cosas que ya no fui. Hay asados con amigos que ya no existieron. Hay mochileos en los que ya no me embarqué, y guitarras y saxos y sexos que ya no aprendí a tocar. Hay lugares que acaso ya no visité, y borracheras de un adolescente bohemio que ya no nació. Hay canciones que no dediqué ya, y poemas que ya no vieron la sombra ni el beso ni la rosa. Hay carreras que ya no estudié y libros que probablemente ya no leí, ni ya escribí. Hay luciérnagas que no se encendieron ni musas que volaron hacia mi polo norte en el verano, y primaveras que ya no mostraron sus azahares en flor. Hay padres que ya no me vieron crecer, ni volverme fuerte o frío o vigoroso. Hay dolores que ya no tuve y alivios que ya tampoco.
Pero estoy aquí, atento a lo que sí vendrá, y a lo que hay. Eso.